LA VOZ DEL ASOCIADO

Cosas de la Academia

Luis Javier Castro Naranjo. Especialista en Obstetricia y Ginecología. Secretario General de la Academia de Medicina de Medellín

Cuando en el año de 1887 un grupo de 26 médicos encabezados por el doctor Manuel Uribe Angel y el gobernador de Antioquia Don Marceliano Vélez decidieron fundar la Academia de Medicina de Medellín, se inició una fecunda y entrañable relación. Las reuniones se hacían en las instalaciones de la Asamblea Departamental y, además, el gobierno regional apoyaba económicamente todas las iniciativas de los médicos incluida la publicación de la revista que se conoce como Anales de la Academia.

Los miembros de esta organización se comprometieron en ser un órgano consultor del gobierno en asuntos de salud pública. En las actas figuran multitud de acciones que hacen evidente esta sinergia entre la gobernación y la academia. Para muestra daremos ejemplos que ilustran plenamente esta simbiosis:

  • En Medellín de finales del siglo XIX prevalecían las enfermedades infectocontagiosas y entre ellas se destacaban la malaria, la fiebre tifoidea, las enfermedades parasitarias, la viruela, el sarampión, la tuberculosis y la lepra, entre otras muchas.
  • La Academia, entonces, estudió a través de sus distinguidos galenos las situaciones que se presentaban, por iniciativa propia o por pedido expreso del gobierno departamental.
  • Se hicieron recomendaciones sobre el tratamiento del agua que en aquel tiempo no era potable y se obtenía de quebradas como la Santa Elena y la Iguaná.
  • Se establecieron normas sobre la disposición de las basuras.
  • Se discutió la necesidad de construir una plaza de mercado con las especificaciones necesarias para evitar la transmisión de enfermedades por los alimentos.
  • Ante la descomposición de los productos que requerían refrigeración y afectaban la salud humana y los intereses de los comerciantes la Academia recomendó la importación masiva de equipos de refrigeración lo cual llevó a superar estos graves inconvenientes.
  • Por la alta prevalencia de la Enfermedad de Hanssen o Lepra los académicos estudiaron con mucha dedicación la construcción de un Lazareto, teniendo en cuenta las condiciones geográficas, climáticas y la posible afectación de las poblaciones cercanas por la alta discriminación de la cual eran objeto los enfermos de lepra en aquellos tiempos.
  • Con igual compromiso la Academia de Medicina de Medellín estudió todo lo relacionado con la construcción del Hospital Mental de Bermejal para lo cual se tuvo muy en cuenta la ubicación geográfica que favoreciera la recuperación de los enfermos.
  • Los médicos se apersonaron de la vacunación de la población contra la viruela ante los múltiples brotes epidémicos de la enfermedad y la alta mortalidad. Vale destacar que esta enfermedad fue erradicada de la faz de la tierra gracias a la vacunación, en el año de 1979.
  • La Academia de Medicina apoyó al departamento desde el punto de vista de la Medicina Legal y es célebre, por ejemplo, la participación del propio Manuel Uribe Ángel en el esclarecimiento del asesinato del Aguacatal.
  • El control del ejercicio de la prostitución en la ciudad contó con el concurso de los académicos para realizar el tratamiento de las pacientes con enfermedades venéreas, sus exámenes correspondientes y el lugar adecuado para la atención. Es de advertir que en aquellos tiempos las infecciones de transmisión sexual eran un verdadero problema de salud pública pues no se habían descubierto los antibióticos. Las formas avanzadas de sífilis eran muy frecuentes.

Debo aclarar que este escrito aparece en el Boletín de ASAGIO porque los doctores Tiberio Alvarez Echeverri, Diana Patricia Díaz Hernández, Carlos Guillermo Gutiérrez Trujillo, Ligia Montoya Echeverri y Luis Javier Castro Naranjo están en la tarea de revisar las actas de la Academia de Medicina de Medellín desde el año de su fundación y hemos descubierto una joya de la obstetricia en el Acta de la sesión del 2 de octubre de 1893.

Dice el escrito: “En la ciudad de Medellín, se reunió la Academia de Medicina, a las 6 y media de la tarde y en el local acostumbrado, con asistencia de los doctores Arango Ramón, Bernal Tomás, Mejía Carlos, Peláez Vespasiano, Posada Arango Andrés, Restrepo A. Julio, Villa Teodomiro, Zuleta Eduardo. El Dr. Pérez entró estando ya muy avanzada la sesión…”

“…No habiendo asunto pendiente sobre la mesa, el Dr. Villa pidió la palabra y concedida que le fue, manifestó que en tres casos de aborto recientes les aplicó el viburminum prunifolium con muy buen éxito, especialmente en dos de los mencionados casos en que la hemorragia era abundante y los dolores fuertes y frecuentes…”

Esta sustancia al igual que el Hidrastis canadiensis eran usados en aquella época como uterotónicos y salvaron muchas vidas de madres que tenían complicaciones hemorrágicas en sus gestaciones, al mejor estilo de la doctora Gladis Adriana Vélez Álvarez (Q.E.P.D) disminuían la mortalidad materna.

“…Volvió a hacer uso de la palabra el Dr. Villa y relató a la Academia el siguiente curiosísimo caso: Una señora joven, robusta, bien constituida, embarazada desde hacía dos meses; a consecuencia de un disgusto, con una sirvienta, tuvo un aborto, el que fue precedido de dolores y de una pérdida de sangre bastante grande, la que se suspendió tan pronto como la expulsión tuvo lugar. Dicha señora no volvió a tener la enfermedad menstrual, siguió sintiéndose embarazada y siete meses después dio a luz un feto perfectamente desarrollado y con todos los caracteres de un niño que nace a término, como lo puede testificar el Dr. Uribe Mejía…”

Me hubiera gustado estar en esa reunión pues se dedicaron a hablar de la experiencia obstétrica de cada uno de los asistentes en distintos sitios del departamento como Rionegro, Yarumal, Copacabana y Medellín. Presentaron casos de embarazos gemelares complicados por amenaza de aborto, aborto, pérdida de uno de los embriones, restricción del crecimiento intrauterino, malformaciones congénitas.

Se atrevieron a lanzar hipótesis sobre el origen de las monstruosidades, señalaron el alcoholismo, la sífilis y la consanguinidad aportando los ejemplos correspondientes de su práctica clínica; les quedó tiempo para conversar sobre abruptio de placenta, hidramnios, amniotomía, laminaria, entre otros apasionantes temas. Gracias a estos maestros inolvidables de la medicina antioqueña por todas sus enseñanzas.