Boletín 101
Ene – Mar 2025
ASAGIO te conecta con estos espacios para ofrecer una formación continua, coherente y complementaria, donde un mismo tema se aborda desde la experiencia, el análisis clínico y la evidencia científica.
Editorial
El 1 de mayo se conmemora el día internacional del trabajo desde 1889. Estas son algunas reflexiones sobre aspectos diversos de las dinámicas laborales modernas, en general y del talento humano en salud, en particular.
En 30 años de empleado (estoy contando desde el internado o último año médico), he presenciado ciertas prácticas no muy sanas de empleadores:
Un especialista que trabaja en un hospital público y en ese escenario es el abanderado de la lucha sindical y de los derechos de los trabajadores. Aquel que arenga y convoca a los ceses de actividades y hace parte de las comisiones de negociación con el empleador; cuando es empleador y se convierte en socio de una clínica, su personalidad cambia radicalmente y se vuelve el jefe tirano, que maltrata a sus trabajadores y ni siquiera cumple con lo mínimo de la relación laboral, el pago puntual a sus trabajadores.
Los médicos fuimos parte de los profesionales de más altos ingresos en la sociedad, hasta la década de los 80, en los años siguientes el poder adquisitivo ha disminuido paulatina pero incesantemente. El aseguramiento universal, la falta de regulación de tarifas por el gobierno, con negociaciones con tarifas muy desactualizadas, la proliferación de la oferta educativa, que parece ser una estrategia estatal, basada en el reconocido fenómeno de mercado de la oferta y la demanda. Si aumenta la oferta de un bien o servicio, su precio inevitablemente cae. Aunado a ello la desunión, falta de solidaridad y competencia desleal, en el gremio; han hecho la tormenta perfecta, de nuestra baja de ingresos.
Paradójicamente, este aumento de la oferta educativa no es paralelo a una mejor cobertura, pues la distribución del talento humano en salud está muy concentrada en los grandes centros urbanos y poco en las regiones más remotas de la geografía nacional.
Nos autodefinidos con "independientes", cuando en realidad somos "autoempleados", pues el ingreso depende de la prestación personal de un servicio. El verdadero independiente es el que tiene un aparato productivo que si bien requiere de su vigilancia, no depende de su presencia permanente e incluso lo puede hacer remotamente. Parafraseando a un amigo, somos proletarios de la salud.
Y como nos creemos pertenecientes a una clase social más alta a la que realmente pertenecemos, nos sobrendeudamos en casas y carros y otros bienes fuera del alcance racional de los ingresos y para cumplir pues terminamos en un exceso de trabajo que mina la salud física y mental.
La famosa frase de dirigente, curiosamente colegas, de "póngase la camiseta", o apelar a nuestra vocación, como si con ello se llevara mercado a la casa, se pagaran las facturas o se pudiera gozar del derecho humano básico, al ocio. El sentido de pertenencia, como cualquier otra característica de una relación humana saludable tiene que ser bilateral, del empleado por la empresa y de la empresa por el empleado.
En otra empresa llegué a ver la designación de empleados de bajo rango, sin poder de decisión en la compañía y con un salario apenas por encima del mínimo; como "de confianza", para no reconocer sus horas extras.
Aún en el gremio hay mucha apatía por las reivindicaciones laborales, parte porque nosotros, nuestras familias y la sociedad, nos han hecho sentir parte de una élite especial, que está sobre el común. Parodiando la sigla MD, del latín Medinae Doctor, que se usa como sufijo para designar al profesional en medicina, algunos han dicho que hay colegas que creen que la sigla significa Medio Dios.
Y cuando hacemos las veces de empleadores, muchos parecen haberse quedado en el momento histórico anterior a las conceptualizaciones de quemado laboral, salario emocional, la importancia moderna que se da a la salud mental en el trabajo y a estrategias de minimizar la rotación de personal, tan perjudicial en una compañía.
En otra ocasión tenía una discusión técnica con una colega que hacía de coordinadora médica, cuando le mostré la evidencia científica que soportaba mi posición, solo atinó a decir que ella tenía la autoridad, sin importar el raciocinio científico, para imponer la medida.
Toda medida que se tome dentro de una empresa, debe tener un retorno para la misma, no siempre financiero; a veces es de mejora del ambiente laboral, pero muchas veces se adoptan medidas inútiles que no tienen ningún objetivo práctico y lo que hacen es desmotivar a los trabajadores.
Otra práctica poco saludable es el micromanagement. La vigilancia excesiva del trabajador, la falta de confianza en su desempeño, que mina su autoestima, deteriora su salud mental y es fuente de alta rotación. Generalmente refleja las inseguridades y limitaciones del jefe y se vuelve contraproducente para la empresa, pues el empleado tiene una doble actitud, una en presencia y otra en ausencia del jefe, que le infunde temor.
Si todo es urgente, nada lo es. A mis equipo de trabajo siempre les digo que si tenemos cosas urgentes, en cualquier vía, significa que no estamos planeando adecuadamente el trabajo.
El respeto por la privacidad y los espacios personales es una prioridad en un mundo hipercomunicado con mensajería instantánea. También conozco jefes que no respetan estos espacios y se están comunicando con su equipo en tiempo fuera del tiempo laboral acordado.
Otro concepto arcaico es medir la productividad como el número de horas que un trabajador permanece sentado en un escritorio, frente a un computador; en vez de medirlo como tareas completadas y cumplimiento de sus asignaciones y no estar tan obsesionados con el tiempo dentro de la empresa, cuando ello no sea relevante.
¡Feliz día del trabajador, mis queridos amigos y colegas del talento humano en salud!
Luis Carlos Murillo Valencia
Presidente, ASAGIO




